martes, 29 de octubre de 2013

EL NOMBRE DE LA ROSA

El pasado viernes 18 de octubre, los alumnos de 2º de Bachillerato del colegio Cardenal Larraona, entre otros centros, nos desplazamos al Teatro Gayarre de Pamplona para presenciar la representación teatral de la obra titulada El nombre de la rosa.

La obra nos hace retroceder en el tiempo, hasta finales de la Edad Media, 1327. El argumento de la obra se basa en las investigaciones que deben llevar a cabo un franciscano llamado Guillermo de Baskerville y su discípulo, Adso de Melk, en una abadía benedictina ubicada en los Alpes italianos, famosa por su biblioteca. Guillermo debe organizar una reunión entre los delegados del Papa y los líderes de la orden franciscana, en la que se discutirán temas de la iglesia. El abad le encarga a Guillermo de Barskerville que investigue las extrañas muertes que se están dando en la abadía.

Las personas que hayan podido deleitarse con la obra como yo, se habrán dado cuenta de la cantidad de horas que todos y cada uno de los actores han tenido que meter para poder transmitirnos exactamente lo que se buscaba, intriga durante toda la obra y que seamos un personaje más dentro de la abadía.

Dentro de esas muchas horas me gustaría resaltar una parte fundamental de la obra y que muy pocas veces nos fijamos en ella, aunque parezca obvio. Me refiero al código no verbal. Una obra teatral se caracteriza justamente por eso, se transmite una información de forma física; es decir, los personajes trabajan mucho los gestos, posturas, señales, imágenes, música…

A su vez, dentro del lenguaje no verbal de esta obra cabe destacar la kinésica, es decir, el movimiento facial y corporal de los actores, ya que es la principal baza que tienen los actores para hacernos comprender bien la obra; las señales (representación de un referente por un acuerdo social), por ejemplo, el color negro simboliza oscuridad, intriga, dolor…; y por último pero no menos importante, la música. Con ella, dentro de la misma escena teatral, podemos sentir diferentes cosas solo con escuchar dos tipos de música distinta. En la obra, la mayoría del tiempo podíamos escuchar música intrigante con ciertos toques de miedo y dolor, con la que podíamos hacernos una idea del sufrimiento  y de la maldad que se encerraba dentro de esa abadía.

No debemos olvidar nunca que el código no verbal, en el caso de una obra teatral, es igual o más importante que el código verbal.

Me gustaría concluir dando las gracias a toda la compañía teatral que hizo posible que pudiéramos acudir a ver la representación de la obra. En resumen, destacar el esfuerzo y el mérito tanto de los actores como del director.


Eduardo Fernández Gil

RESEÑA DE “EL NOMBRE DE LA ROSA”

   El pasado 18 de diciembre los alumnos de 1º y 2º de bachillerato acudimos al teatro Gayarre de Pamplona para ver la obra de teatro ``El nombre de la rosa´´,  obra escrita por el italiano Umberto Eco.

   Esta obra trata sobre unos sucesos estraños en una abadía benedictina situada en los Alpes a la cual acude nuestro protagonista (Guillermo de Baskerville ) con su aprendiz (Adso) para debatir un problema que tenían con el Papa. Pocos días antes de la llegada de Guillermo de Baskeville, hay una muerte de uno de los monjes, presuntamente fue un suicidio, pero al paso de unos pocos días hay más muertes extrañas de otros monjes, uno aparece sumergido en la sangre de los animales previamente asesinados, otro aparece muerto en la ducha, y para ninguna de las dos muertes Guillermo encuentra una explicación. Los monjes estás asustados ya que se piensan que son actos que se producen porque el demonio esta en su abadía. Estos sucesos deben tener una explicación antes de la llegada de la comitiva papal.

   Esta obra es una crítica a la iglesia de la época. Debido a que la mayoría de la gente de esa época era analfabeta, la iglesia se aprovechaba de los campesinos dandoles mensajes equivocados de la iglesia para ellos vivir como reyes cuando en verdad deverían vivir en la pobreza y ayudando a los que más lo necesitan. En vez de dar comida al pueblo les tiran sus sobras y ellos se pegan por conseguir algo de esto, que para ellos es comida y para la iglesia es basura. También se puede ver como en esa época también había monjes que se aprovechaban sexualmente de las mujeres acambio de comida, y por último también vemos como se usa la fuerza para conseguir lo que se quiere, esto también lo podemos apreciar en el caso anterior.

   Por último decir que había visto la película antes y no me gusto nada y fuí a esta obra de teatro con la esperanza de que me gustara mas que la película, pero no fue así, no me gusto ni una ni otra. Esto no quita que piense que los actores lo hicieran muy bien.


Fran Eguílaz.

MÁS ALLÁ DEL ENTRETENIMIENTO




El pasado viernes 18 de Octubre, tuvo lugar la representación teatral de la obra  El nombre de la rosa de Umberto  Eco en el Teatro Gayarre de Pamplona.  Pese a que el público era en su mayoría jóvenes y que la obra sería mejor apreciada por un público más adulto, la gran parte de los espectadores salieron del teatro con alta satisfacción.

Quien haya leído dicha obra o incluso quién haya visto la película,  se habrá fijado que su trama no destaca por su acción o por su gran sentido del humor, si no que más bien llama la atención por la intriga que provoca que el receptor se mantenga entretenido durante toda la obra.  Garbi Losada, director de la obra teatral, lleva con éxito este hecho al escenario.

No era menos de esperar con el gran reparto de actores que poseía. Juan José Ballesta, interpretando a Adso de Melk,  y Karra Elejalde, en el papel de Guillermo de Baskerville realizaron un increíble trabajo como protagonistas. No solo consiguieron que las dos horas de duración de la obra se hicieran amenas si no que consiguieron que por un momento nos pusiéramos en el papel de sus personajes y nos viéramos envueltos por sus sentimientos, emociones y miedos. Otros como David Gutiérrez y Koldo Lodosa en los papeles del Abad Abbone y Salvatore respectivamente, pasaron más desapercibidos aunque hay que decir que todos hicieron un papel increíble.

También cabe destacar el decorado. Pese a que esencialmente consistía durante toda la obra en el mismo panel con forma de libro, la capacidad de este para girar, cambiar de posición e incluso de convertirse en una biblioteca y sumado al gran trabajo realizado por el equipo de iluminación con los focos y luces, lograron que el espectador no fuera capaz de apartar los ojos del tablado. Además con su simpleza consiguió que los asistentes lleváramos nuestra mente más allá de la sala y recurriéramos a nuestra imaginación.

Con todo esto, no se puede hacer menos que felicitar tanto a los actores, como al director y a todo el equipo de producción, adaptación y decorado por su gran labor y por hacer que esta obra, escrita originalmente en el siglo XIV, no quede en el olvido.  


                                                                                                   Cristina Fresán.
                                                                                           

¡No te la pierdas!



El día 18 de octubre, los alumnos del colegio Cardenal Larraona nos dirigimos a ver la obra teatral estrenada en el teatro Gayarre, llamada “en nombre de la Rosa”.

La obra intentó reflejar la primera novela escrita por el italiano Umberto Eco, ambientada en la época eclesiástica medieval (Siglo XIV) y publicada en el año 1980. 

Desde mi punto de vista, creo que la obra teatral refleja de una forma menos específica y precisa todos los acontecimientos narrados en la novela, al contrario que la película de la cual soy partidario, donde hay una acertada adaptación de ésta exitosa novela.
Cabe destacar la maravillosa y lograda interpretación de los personajes, que junto con el ambiente, pude entregarme de lleno a la obra, disfrutando de ésta forma toda la intriga, suspense y enredados misterios que proporcionaba.

Es una obra en la que también destacan algunos de los aspectos más característicos del relato detectivesco; conforme los hechos avanzan, y las pistas son recabadas, los protagonistas de la obra, Guillermo de Baskerville y su discípulo, Atso, intentan desvelar al autor de una serie de sangrientos crímenes, intrigando de esta forma durante toda la obra al propio receptor sobre la pregunta “¿Quién es el asesino?”.
A su vez, la propia obra también intenta reflejar los diversos aspectos eclesiásticos más criticados de la época y el carácter y la imagen de la Iglesia medieval, añadiendo además el increíble esfuerzo de recrear un ambiente muy similar al de aquellos tiempos.

Por último, tengo que decir que “En nombre de la rosa” pese a la dificultad de su interpretación, es una obra muy lograda, con un ambiente excepcional, un sobresaliente reparto y un argumento y escenarios destacables, que consiguen en su conjunto una perfecta captación del receptor desde el momento en el que comienza la actuación.


Alejandro Sainz López

El nombre de la rosa

El 18 de octubre, asistimos a la obra teatral “el nombre de la rosa”, que es una adaptación de la novela de misterio e histórica de Umberto Eco publicada en 1980. Esta historia está ambientada en un ambiente religioso del siglo XIV.

La obra tiene lugar en el año 1327, desarrollada bajo el papado de Juan XXII. El franciscano Guillermo de Baskerville y su discípulo, Adso de Melk, llegan a una abadía benedictina ubicada en los Alpes italianos. Guillermo debe organizar una reunión entre los delegados del Papa y los líderes de la orden franciscana, en la que se discutirá sobre la supuesta herejía de la doctrina de la pobreza apostólica, promovida por los espirituales. Se investiga la extraña muerte de un monje, pero  durante este proceso, tienen lugar la muerte de otros monjes.  Guillermo y Adso, intentan resolver el misterio, llegando a descubrir que las muertes giran alrededor del segundo libro de la Poética de Aristóteles. Todos los monjes muertos han tenido, de una u otra forma, contacto con dicho ejemplar.

El mensaje de la obra es transmitir cómo era la sociedad de la época, concretamente el alto y bajo clero.  Un sector de la Iglesia defiende que ésta debe mantenerse en la humildad y sencillez sin riquezas, mientras que el sector formado por los representantes del Papa creían que debían conservar sus privilegios y bienes. Los franciscanos consideran que el clero debe mantenerse en la pobreza y únicamente centrarse en su objetivo religioso.
 Yo creo que se hace una fuerte crítica a la parte del clero más pudiente ya que la Iglesia de esa época estaba centrada en la adquisición de bienes y riquezas. La forma de actuar del clero no era la ideal, la que se debía de enseñar. Si no  que todo giraba en torno a la mentira, engaño y dinero.


Mientras se narra una aventura de investigación criminal, trata de forma crítica cómo la Iglesia comete y seguirá cometiendo crímenes de los que saldrán impunes. En gran parte esto es debido a que la mayor parte de la población de aquel tiempo es analfabeta, por lo que los únicos que pueden dirigir y controlarlos es la Iglesia. 

                                                                                                                        Idoia Nuin

LA INTERPRETACIÓN


 por Fran Labé Sánchez

El nombre de la rosa es una obra que ya ha sido sacada de los marcos que exige la redacción de una novela, los marcos a los Umberto Eco se ajustó a la hora de escribirla. La película protagonizada por Sean Connery realizó un intento de adaptación y de traslación hacia la representación de la obra que, a mi parecer, no consiguió. La película se eternizaba y no conseguía captar mi atención mas que en contados momentos. Por eso, el pasado viernes 18 de octubre, al acudir al teatro Gayarre en Pamplona para ver una adaptación al teatro de la ya mencionada obra, mis expectativas y esperanzas de ver algo interesante eran bastante bajas.

Llegado al teatro, tomé asiento y en seguida el ambiente empezó a transformarse introduciéndome desde el primer instante. Una niebla comenzó a cubrir todo el escenario y el propio patio de butacas en el que yo me encontraba. Además, un fuerte olor a incienso comenzó a brotar creando una atmósfera que a mi juicio, era más que apropiada para la introducción de la obra. El decorado cambiante que se transformaba entre las diferentes escenas era simple pero a la vez ingenioso y se adaptaba perfectamente a las necesidades que exigía el guión. Los actos y escenas de la obra fueron sucediéndose y, salvo por un público que no demostró la educación que se le espera haber recibido a esas edades, la representación consiguió trasladarme por completo al lugar y enredarme en la intriga que iba tejiéndose.

El mérito de esta sensación descrita se la atribuyo a la excelente interpretación por parte de los actores del reparto. Todos ellos aportaron matices que conseguían hacer a la historia liviana y intrigante. Algunos actores mostraban falsas pistas sobre el asesino mediante sus formas de actuar y otros aportaban detalles en clave de humor que contrastaban con el drama de las muertes acontecidas a lo largo de la obra. 

Finalmente, creo conveniente dedicar unas líneas a la felicitación de estos magníficos actores que consiguieron que durante las dos horas de la representación me fuese imposible apartar la mirada del escenario. Para mí, la interpretación que realizaron estos profesionales es lo que realmente consiguió que la adaptación dramática de la obra de Umberto Eco mereciese la pena ser vista y disfrutada desde el público. Por ello, recomiendo que se acuda y se disfrute de la interpretación de los actores del reparto de esta obra, los cuales te transmiten cada palabra del guión como si fuera suya.